Iglesias, políticos y matrimonio gay


Por Josué I. Hernández


Presión para el matrimonio gay

El debate en torno al matrimonio entre parejas homosexuales se ha instalado con fuerza en distintos países, y Chile no es la excepción. Organizaciones como el Movilh ha comenzado a exigir con audacia una legislación al respecto.  
Hace pocos días, el abogado Hunter Carter, aseguró que existe una denuncia contra del Estado de Chile en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por parte del Movimiento de Liberación Homosexual (Movilh), en favor de tres parejas homosexuales que intentaron contraer el vínculo matrimonial en el país y no les fue permitido.  Carter afirmó: “Esperamos una sentencia de la Corte Interamericana y un resultado en la Comisión Interamericana para que las parejas del mismo sexo gocen del mismo derecho que todos los chilenos”. Así mismo, Hunter Carter señaló que ésta denuncia pretende no sólo una sentencia, sino que también “un reconocimiento igualitario”.   

Cabe mencionar también, el disgusto dentro del Movilh, por el nuevo Papa recientemente electo, Jorge Mario Bergoglio. Esto, a raíz del rechazo público que el nuevo Papa ha manifestado en relación al matrimonio homosexual y a las iniciativas relacionadas. El Movilh aseguró que la Iglesia “pone a la cabeza del Vaticano a un promotor del odio hacia la diversidad social”, describiendo a Bergoglio como “un referente de la homofobia y del desprecio a las minorías sexuales”.

Sin embargo, y para nuestro asombro, son muchos los así llamados “católicos” que desechan la postura de su Papa. Por ejemplo, la mayoría de los católicos estadounidenses aprueba el matrimonio entre personas del mismo sexo, así lo indicó un sondeo de la universidad de Quinnipiac recientemente publicada.
El resultado del sondeo es el siguiente: El 54% de los católicos aprueba el matrimonio homosexual, frente al 38% que lo rechaza. Del total de la población estadounidense, el 47% están a favor del matrimonio homosexual, en especial los jóvenes, contra 43% que se opone. En julio de 2008, 55% estaba en contra, frente a 36% que se mostraba favorable, destaca el sondeo. El 52% de los católicos considera que las posiciones de la Iglesia no están acordes con la vida moderna estadounidense, contra el 40% que piensa lo contrario. Para el 55% de los católicos, el próximo Papa debe conducir a la Iglesia hacia una nueva dirección (contra el 38%). Un 62% (contra 30%) estima que debería autorizar el matrimonio de los curas y 64% (contra 28%) cree que debe poner fin a la prohibición de la contracepción. Un 81% estima que el nuevo papa debe fortalecer la lucha contra los curas pedófilos.

El gobierno del actual presidente estadounidense Barack Obama, apoyó oficialmente el matrimonio homosexual al interponer un documento ante la Suprema Corte de Justicia para oponerse a la intención del estado de California de prohibir el casamiento entre personas del mismo sexo. La Suprema Corte examinará el asunto el 26 de marzo (2013), cuando abordará la constitucionalidad de la “Proposición 8″ de California, una medida aprobada por referéndum en 2008 que prohíbe el matrimonio gay en ese estado del oeste del país.
Hillary Clinton hizo noticia cuando salió en apoyo del matrimonio gay. Esto sorprendió a muy pocos, porque Hillary es un demócrata liberal (entre ellos Bill Clinton, Barack Obama y Joe Biden).  Sin embargo, el apoyo del matrimonio gay ciertamente no se limita al Partido Demócrata.  Para nuestra sorpresa, nos hemos enterado que junto a Hillary Clinton, el senador Rob Portman (un republicano) se manifestó en apoyo del matrimonio gay.  Con esto, Portman se une a las filas de otros republicanos como Dick Cheney, Laura Bush y Cindy McCain. De hecho, un número creciente de personas están incentivando a los republicanos a detener su oposición al matrimonio gay.


Apoyo religioso al matrimonio gay

Ciertamente no estoy de acuerdo con el proceder de tantos políticos a favor de la homosexualidad. Sin embargo, entiendo perfectamente por qué los políticos apoyan el matrimonio gay, ellos simplemente desean capturar más votos.  Ellos quieren ser vistos como representantes de todas las personas, incluidas las que vinculan su identidad a sus elecciones sexuales. 
Son demasiados los políticos que están dispuestos a abandonar sus principios morales con el fin de obtener votos. Esto plantea la pregunta: ¿Cuánto tiempo pasará antes de un importante partido político adopte el apoyo de la pedofilia y la zoofilia, como parte de su plataforma política?  Sospecho que no pasará mucho tiempo antes de que alguien argumente que estas personas “también necesitan representación”.

A la vez que entendemos perfectamente el por qué los políticos apoyan ávidamente el matrimonio gay, admito que no puedo comprender cómo grupos religiosos diversos, que se hacen llamar “iglesias” junto a sus llamados “líderes religiosos” pueden apoyar el matrimonio gay.  ¿Acaso la Biblia no significan nada para ellos? ¿Creen que algunas partes de la Biblia son inspirados mientras que otras no lo son?  ¿Son tan arrogantes para permitirse el derecho de escoger qué partes de la Biblia se aplican y cuáles no?  Dos noticias recientes se destacan:
·         The Green Street United Methodist Church (Winston-Salem, Carolina del Norte) declaró recientemente que dejará de oficiar matrimonios hasta que los pastores metodistas estén autorizados para llevar a cabo ceremonias matrimoniales para parejas del mismo sexo.
  • Rob Bell, un popular “líder religioso”, dijo recientemente: “Sí, estoy a favor del matrimonio. Estoy a favor de la fidelidad. Yo estoy para el amor... si se trata de un hombre y una mujer, una mujer y una mujer, un hombre y un hombre”.

Es muy evidente que ni la Iglesia Metodista Unida ni Rob Bell creen lo que la Biblia afirma sobre el tema de la homosexualidad y el lesbianismo. Ambos Testamentos de la Biblia condenan explícitamente la homosexualidad.  Puesto que ya no nos se regimos por la Ley de Moisés, vamos a citar aquí la legislación divina ante la cual somos responsables, el evangelio de Cristo, su Nuevo Testamento. 

“Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío” (Rom. 1:26-27).

“¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios” (1 Cor. 6:9-10).

“conociendo esto, que la ley no fue dada para el justo, sino para los transgresores y desobedientes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas, para los fornicarios, para los sodomitas, para los secuestradores, para los mentirosos y perjuros, y para cuanto se oponga a la sana doctrina” (1 Tim. 1:9-10).

como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno (Jud. 7).

Los pasajes anteriores pertenecen al Nuevo Testamento.  Sin embargo, la homosexualidad se clasificó como un delito que merecía la pena capital bajo la ley de Moisés en el Antiguo Testamento. Por ejemplo: Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre (Lev. 20:13).  En la época patriarcal ciudades enteras fueron incineradas debido a la práctica de la homosexualidad entre sus habitantes (Gen. 19; Jud. 7).  Por supuesto, no estamos bajo la ley de Moisés, nadie está afirmando eso.  No obstante, la homosexualidad sigue siendo un pecado que trae como mayor consecuencia el castigo eterno en el infierno (Rom. 6:23).

Al defender la homosexualidad y el matrimonio gay, las llamadas “iglesias” y “líderes religiosos” desafían a Dios negando su verdad moral revelada en las Escrituras.  Su “fe” no está basada en la Biblia, sino en el humanismo. 
La Biblia nos dice que Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas (Ef. 5:11). Hay dos clases de personas involucradas en la homosexualidad, los que la practican y los que se complacen con ellos y les animan a continuar así (no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican, Rom. 1:32).

 En general, la gente se enorgullece de su aceptación de la homosexualidad y el matrimonio gay. Sin embargo, no hay honor en la aceptación de una conducta pecaminosa tan degradante. La Biblia nos dice que somos culpables cuando tenemos comunión los que apoyan estas prácticas impías (2 Jn. 9-11).  Esto significa que las iglesias que avalan la homosexualidad deben ser rechazadas y apartadas de nuestra vida.  Desde luego, tales grupos no deben ser sostenidos económica o moralmente.

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