Josué I. Hernández
Una encuesta reciente (Gallup, USA) determinó que los jóvenes, de entre 18 a 29 años, son los más propensos a manifestarse como LGBT (6.4%), en comparación con las personas que
tienen más de 60 años (1.9%). Gallup encontró una marcada disminución de la
identidad LGBT entre 30-49 años (3.2%), y sólo de un 2.6% para
las personas entre 50-64 años.
¿Cómo se
explica un porcentaje tres veces mayor de jóvenes lesbianas, gais, bisexuales y transexuales, y que este porcentaje disminuya con el paso de la edad? Los porcentajes indican que la conducta LGTB es un comportamiento aprendido, no innato, y que estas conductas sexuales pueden ser abandonadas.
Sodoma y Gomorra
“como
Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que
aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron
puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno” (Jud. 1:7).
¿Por qué el porcentaje de homosexuales de Sodoma y Gomorra
fue tan desproporcionado en relación con los habitantes de otras ciudades? Porque habían adoptado la práctica, como más tarde lo hicieron los hombres de Gabaa (Jue.
19:15, 22).
La homosexualidad no es el resultado de una triste coincidencia
genética. La homosexualidad es un comportamiento adquirido, aprendido y elegido.
Dios condena los vicios sexuales
Las sagradas Escrituras son bastante claras en tildar a la homosexualidad como “pecado”. Durante la época patriarcal, la homosexualidad fue etiquetada como una “maldad” (Gen. 19:7; Jud. 1:7). Bajo la ley de Moisés, la homosexualidad fue llamada “abominación” (Lev. 18:22; 20:13). En el Nuevo Testamento, la homosexualidad es descrita como “pasiones vergonzosas”, “lascivia”, “que se opone a la sana doctrina” (Rom. 1:26-27; 1 Tim. 1:9-11; 1 Cor. 6:9). Dios no ha cambiado de opinión respecto a la homosexualidad.
“Dios no hace acepción de personas”
(Hech. 10:34), y él condena la homosexualidad (Rom. 1:26-27; 1 Tim. 1:10-11) porque quiere que todos sean salvos (Jn. 3:16; 1 Tim. 2:4; 2 Ped. 3:9).
Dios salva a los que se arrepienten
El apóstol Pablo escribió a los corintios: “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis;
ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni
los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos,
ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios” (1
Cor. 6:9- 10).
Los homosexuales
pueden arrepentirse y abandonar su pecado, así como varios de los corintios lo
hicieron: “Y esto erais algunos; mas ya
habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados
en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios” (1 Cor.
6:11). Estas personas habían practicado la homosexualidad, pero la abandonaron cuando recibieron la instrucción del evangelio de Jesucristo, y fueron lavados, santificados y justificados.
La Biblia dice: “la paga del pecado es muerte” (Rom.
6:23), pero también dice: “la
dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Rom. 6:23).
Los que persisten en los vicios sexuales se perderán, al igual que
todos los demás pecadores. Pero, aquellos que se arrepienten de
sus pecados y obedecen al Señor Jesucristo serán salvos, porque él “vino a ser autor de eterna salvación para
todos los que le obedecen” (Heb. 5:9).
A pesar de lo que hayamos sido, y lo que hayamos hecho, si obedecemos al Señor Jesucristo seremos salvos por su
gracia.
