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Manifestantes

  Por Josué I. Hernández   Los manifestantes han estado en el foco de atención por mucho tiempo. Es raro que no aparezcan en los noticieros. Es interesante aprender sobre la etimología del verbo “protestar”. Originalmente, protestar era “testificar a favor de”, en el sentido jurídico, de atestiguar a favor de la inocencia de alguien, y en contra de los cargos del fiscal. Todo esto es irónico, porque la mayoría de las protestas de la actualidad no tienen un sentido jurídico, y suelen realizarse en contra del gobierno.   El Señor Jesús enseñó que el día del juicio se levantarán en protesta los desobedientes. No llevarán carteles, ni máscaras, ni levantarán barricadas. Sin embargo, protestarán; y protestarán por el veredicto: “Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad”. Los tales habrán aprendido demasiado tarde:   “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel

La visita de los magos

  Por Josué I. Hernández   Muchas imágenes vienen a la mente con “tres magos” alrededor de un pesebre en Belén. ¿Recuerda los nombres y el estatus de ellos según la tradición? ¿Es el cuadro tradicional conforme a lo que la Biblia enseña?   En su libro, el apóstol Mateo registra la visita de los magos (Mat. 2:1-12), y queremos aprender dos cosas. Primeramente, las características interesantes de esta historia y, luego, las lecciones que podemos extraer.   Características interesantes de esta historia   En un esfuerzo por despojar la verdad de la leyenda y la tradición, admitimos que hay muchas cosas que no sabemos, muchos detalles que no son especificados. Por ejemplo, ¿quiénes eran exactamente estos sabios del oriente? ¿Venían de Persia? ¿Fueron astrólogos de Babilonia? ¿Cuánto duró su viaje?   ¿Cuántos magos eran? ¿Cuáles fueron sus nombres? Mateo guarda absoluto silencio al respecto. Se mencionan tres tipos de regalos en su relato (Mat. 2:11). Pero, la cantidad de regalos no indica l

El consuelo por la venida de Cristo

  Por Josué I. Hernández   El apóstol Pablo frecuentemente menciona la segunda venida de Cristo en 1 Tesalonicenses. En cada capítulo hay alguna referencia a este gran evento. Cuando llegamos al capítulo 4, encontramos la cuarta reiteración (1 Tes. 1:10; 2:19; 3:13), con la diferencia de que en esta cuarta ocasión Pablo se detiene para indicar varios detalles (1 Tes. 4:13-18).   Queremos enfocarnos en el consuelo que nos ofrece la segunda venida de Cristo. Queremos ser consolados y alentados por el “hecho” y los “eventos” de la segunda venida de Cristo, porque amamos “su venida” (2 Tim. 4:8).   La victoria sobre la muerte   La pérdida de seres queridos es dolorosa. El dolor es intenso. Es el evento más estresante que alguno pueda soportar. Por lo tanto, debemos pedir junto con Moisés: “Enséñanos de tal modo a contar nuestros días…” (Sal. 90:12).   Todo el género humano nace físicamente mortal. Así está establecido (cf. Heb. 9:27). Tenemos un “hombre exterior” que se va “desgastando”

Persuadimos

  Por Josué I. Hernández   El apóstol Pablo dijo, “Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres” (2 Cor. 5:11).   Muchos no podrían afirmar lo mismo que declaró el apóstol Pablo porque están en total desacuerdo con él. Por ejemplo, algunos dirían “Seducimos a las personas”, porque manipulan el lenguaje apelando a los sentimientos y emociones para que la gente se sienta bien. Otros debiesen decir, “Manipulamos a las personas”, porque reducen a la dependencia a sus discípulos, manteniéndolos siempre donde se deben quedar. Algunos debiesen admitir, “Coaccionamos a las personas”, porque si no se someten a ellos los harán sufrir con toda suerte de táctica humana. Esta es la técnica del fanático, e incluso, del terrorista.   Vivimos en un momento en el cual se habla cada vez menos del Señor Jesucristo y su palabra, lo cual refleja la mentalidad general. Simplemente, lo que alguno cree no hace gran diferencia. Demasiada gente ha abandonado el concepto de verdad absoluta, p

Recibir al Espíritu Santo

  “Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo. Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero” (Hech. 8:17,18). Por Josué I. Hernández   Hechos 8:4-24 registra la predicación de Felipe en Samaria. El texto nos informa que Felipe anunció a Cristo (v.5), y que hizo varias señales entre ellos (v.6), incluyendo la curación de paralíticos y cojos (v.7). Estas señales trazaron la diferencia entre Felipe y Simón, un mago que había asombrado a la gente de Samaria (v.9). Los que creyeron a la predicación de Felipe fueron bautizados (v.12) en el nombre del Señor Jesús (v.16). Simón también creyó y fue bautizado (v.13). Pero, el relato continúa con un giro asombroso.   “Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo; porque aún no había descend

¡Milagro!

  Por Josué I. Hernández   Pedro dijo, “Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis” (Hech. 2:22). El autor a los hebreos dijo, “¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad” (Heb. 2:3,4).   Hoy en día, la palabra “milagro” en general se usa de manera inadecuada. Para muchos un “milagro” es toda cosa sorprendente, ya sea encontrar las llaves perdidas, ya sea que el parto resultó rápido y sin problemas, o incluso, encontrar el empleo soñado. Esta manera de usar el sustantivo “milagro” quita eficacia al uso que la Biblia hace del concepto.   A la luz de las sagradas E

Creciendo

  Por Josué I. Hernández   La Biblia describe el convertirse en cristiano como un nuevo nacimiento. El apóstol Pedro dijo que nacemos de nuevo mediante la palabra de Dios (1 Ped. 1:23), la cual es su evangelio (1 Ped. 1:25). Luego, el apóstol instó a sus lectores, “Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor” (1 Ped. 2:1-3). Por lo tanto, aprendemos que los cristianos debemos crecer.   Debemos crecer en el conocimiento de Jesucristo. “creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (2 Ped. 3:18; cf. 1:5-8). Es un error cuando la gente piensa que necesita saber todo acerca de ser cristiano antes de serlo. Hay mucho que la nueva criatura en Cristo debe aprender (cf. Mat. 28:20; Ef. 2:10).   Debemos crecer en convicción. El apóstol Pablo advirtió a

Caminos

  Por Josué I. Hernández   La Biblia describe varios caminos por los que podríamos ir. Veamos algunos ejemplos en la literatura sapiencial del Antiguo Testamento, específicamente en los libros Salmos y Proverbios.   El camino del necio. “El camino del necio es derecho en su opinión” (Prov. 12:15). Es difícil dar siquiera un consejo a algunas personas, porque ya tienen todas las respuestas, o eso creen. La Biblia nos advierte, “Este su camino es locura” (Sal. 49:13).   El camino del parecer u opinión. “Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte” (Prov. 14:12). La noción de que tenemos un sentido del bien y del mal que es intuitivo, e incluso, innato, simplemente está errada. El hecho de que hay una variedad enorme de estándares como personas en el mundo, confirma nuestra necesidad de la revelación de Dios para instruirnos (Jer. 10:23; cf. Sal. 19:7-14; 2 Tim. 3:16,17).   El camino de los impíos. “No entres por la vereda de los impíos, ni vayas por el c

El costo de seguir a Cristo

  Por Josué I. Hernández   Jesucristo quiere discípulos, por lo tanto, él dijo a los apóstoles, “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos… enseñándoles…” (Mat. 28:19,20).   Un discípulo es un alumno, un aprendiz, un seguidor. Jesús quiere que le sigamos, que le imitemos, que le dejemos vivir y reinar en nuestro corazón y en nuestra vida.   El discipulado no es una creencia nominal o casual, no es un asunto emocional respecto a Jesús. El discipulado es devoción de todo corazón. Al Señor Jesucristo le preocupaba que la gente entendiera esto porque el costo del discipulado es grande. Tanto así que Jesús explicó que el discipulado requiere amarlo a él por encima de todo y de todos. El discipulado demanda seguir a Cristo hacia donde él nos dirija, y soportar cualquier dificultad que eso implique, renunciando a todo por él (Luc. 14:26,27,33). En otras palabras, el discipulado es un compromiso total con Jesucristo.   La lección sobre el discipulado en Lucas 14 fu

¿Cuánto tienes?

  Por Josué I. Hernández   No preguntamos sobre cuánto dinero tienes. Esto no es de mi incumbencia, y es de poca importancia. La pregunta se refiere a cuánto tienes de las cosas más importantes, tales como, conocimiento, fe, sabiduría, valentía, compasión, influencia, humildad, determinación.   Conocimiento. ¿Entiendes cuál es la voluntad del Señor (Ef. 3:4; 5:17)? ¿Estas adquiriendo el conocimiento suficiente para que nadie te engañe con argumentos persuasivos (cf. Ef. 4:14; Col. 2:4)?   Fe. ¿Es tu fe suficientemente firme para mantenerte estable y arraigado en la esperanza del evangelio (Col. 1:23)? ¿Es tu fe suficiente para apagar los dardos de fuego del maligno (Ef. 6:18)?   Sabiduría. ¿Puedes discernir entre el bien y el mal (Heb. 5:14)? ¿Puedes distinguir entre lo que es lícito, y lo que es provechoso y para edificación (1 Cor. 6:12; 10:23)? ¿Puedes andar como sabio en lugar de andar como los necios (Ef. 5:15,16)?   Valentía. ¿Estás siempre listo y dispuesto a confesar a Cristo (

La genealogía de Jesucristo

  Por Josué I. Hernández   Toda la Escritura es inspirada por Dios y es provechosa (2 Tim. 3:16,17). Esto incluye la genealogía de Jesucristo registrada por Mateo (Mat. 1:1-17), un segmento bíblico útil para nuestra instrucción.   “la genealogía es indispensable. Establece el fundamento para todo lo que sigue. A no ser que se pueda demostrar que Jesús es un descendiente legal de David a través de la línea regia, es imposible demostrar que sea el Mesías-Rey de Israel. Mateo comienza su relato donde debe empezarlo: con la evidencia documental de que Jesús heredó el derecho legal al trono de David” (W. MacDonald).   ¿Por qué Mateo comienza con esta genealogía?   Esta genealogía es consistente con el propósito de Mateo. En consideración de que Mateo escribió para los judíos, Marcos escribió para los romanos, Lucas escribió para los griegos, y Juan escribió para la iglesia, la genealogía que Mateo incluyó en su libro despertaría el interés de la mente judía como pocas cosas lo harían.  

La preocupación de Pablo por sus hermanos

  Por Josué I. Hernández   Es evidente por esta epístola que Pablo amaba a los hermanos. Cuando estaba con ellos, los trató como una madre y los exhortó como un padre (1 Tes. 2:7,11). Ahora, lejos de ellos, anhelaba verlos (1 Tes. 2:17,18) y oraba por esto “de noche y de día con gran insistencia” (1 Tes. 3:10).   Su preocupación por ellos también es evidente al notar su preocupación por la fe de ellos (1 Tes. 3:1-5), y al notar su gozo por saber de su firmeza (1 Tes. 3:6-10).   La preocupación de Pablo por sus hermanos   Pablo estaba intranquilo por las tribulaciones que los azotaban (1 Tes. 3:1-4; cf. Hech. 14:22), y preocupado por su fe (1 Tes. 3:2,5,6,7,10), temía que su trabajo resultase en vano (cf. Gal. 4:11; Fil. 2:16). Podrían haber sucumbido a la tentación del “tentador” (1 Tes. 3:5; cf. Luc. 8:13), y Pablo oraba con insistencia de noche y de día (1 Tes. 3:10; cf. 5:17). Ahora bien, si la doctrina “una vez salvo, siempre salvo” fuera cierta, ¿por qué se preocupaba Pablo?   “

La oración de Pablo por los tesalonicenses

  Por Josué I. Hernández   La primera sección de la epístola de Pablo a los tesalonicenses contiene reflexiones apostólicas en las que Pablo alaba la maravillosa recepción del evangelio por parte de estos macedonios (1:1-10), repasando la naturaleza de su ministerio entre ellos (2:1-16), y expresando su amor y preocupación por la condición espiritual de ellos (2:17 – 3:10). Esta primera sección Pablo la concluye con una oración a favor de sus amados en Tesalónica (1 Tes. 3:11-13).   Es común leer estas oraciones de Pablo en sus epístolas (cf. Ef. 1:15-23; 3:14-21; Fil. 1:9-11; Col. 1:9-12), oraciones siempre conformes al plan de Dios, y aplicables a nosotros. Detengámonos a estudiar tres cosas en esta oración de Pablo por los tesalonicenses.   “Mas el mismo Dios y Padre nuestro, y nuestro Señor Jesucristo, dirija nuestro camino a vosotros” (1 Tes. 3:11)   Pablo deseaba con todo el corazón volver a ver a los tesalonicenses. Lo había dicho antes (1 Tes. 2:17) indicando que él había sid

Reducido a mortal angustia

  Por Josué I. Hernández   Descendiendo al pecado, motivado por su debilidad por las mujeres, Sansón había caído de rodillas ante Dalila (Prov. 6:26). Los filisteos habían ofrecido a Dalila mil cien piezas de plata por averiguar el origen de la gran fuerza de Sansón (Jue. 16:5). Así pues, ella lo interrogó tres veces, y cada vez Sansón le dio una respuesta incorrecta (Jue. 16:6-14). Después, ella se esforzó por hacerlo sentir culpable del engaño.   “Y ella le dijo: ¿Cómo dices: Yo te amo, cuando tu corazón no está conmigo? Ya me has engañado tres veces, y no me has descubierto aún en qué consiste tu gran fuerza. Y aconteció que, presionándole ella cada día con sus palabras e importunándole, su alma fue reducida a mortal angustia. Le descubrió, pues, todo su corazón, y le dijo: Nunca a mi cabeza llegó navaja; porque soy nazareo de Dios desde el vientre de mi madre. Si fuere rapado, mi fuerza se apartará de mí, y me debilitaré y seré como todos los hombres” (Jue. 16:15-17).   Sansón debi

Él sabía lo que había en el hombre

  Por Josué I. Hernández   Una de las evidencias de la deidad de Jesús es su capacidad para conocer el corazón de las personas, él no suponía lo que la gente pensaba, ni trataba de adivinar las motivaciones. El Señor Jesucristo lo sabía todo. El apóstol Juan observó lo siguiente, “y no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues él sabía lo que había en el hombre” (Jn. 2:25).   Cuando Felipe llevó a Natanael ante Jesucristo, el Señor le dijo, “He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño” (Jn. 1:47). Natanael estaba atónito, “¿De dónde me conoces?” (v.48). Entonces, el Señor le dijo, “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi” (v.48). Natanael asombrado exclamó, “Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel” (v.49).      Jesús le dijo a la mujer samaritana, “Ve, llama a tu marido, y ven acá” (Jn. 4:16). Ella respondió indicando que no tenía marido. Entonces Jesús le respondió, “Bien has dicho: No tengo marido; po

Estudia con diligencia por ti mismo

  Por Josué I. Hernández   Si hay verdad (Jn. 8:32) hay error también (Ef. 4:14). Sin embargo, podemos discernir cuando se enseña el error religioso si estudiamos la Biblia con cuidado, separando las especulaciones y suposiciones de lo que realmente enseña la palabra de Dios (cf. Hech. 17:11). Este es un proceso lento que requiere una cuota constante de empeño, pero sus frutos lo compensan todo. Leyendo podemos entender (Ef. 3:4). Veamos un ejemplo de especulación contrastado con lo que realmente enseña la Biblia.   Especulaciones sobre el anticristo   Varios comentaristas indican que “el anticristo” es “el hombre de iniquidad” descrito por Pablo en 2 Tesalonicenses 2, relacionándolo a su vez con “la bestia que sube del mar” en el Apocalipsis 13. Nos dicen que el anticristo será un político que ganará la devoción mundial en los últimos tiempos, controlando la economía global, y que el Señor vencerá al anticristo y lo lanzará al lago de fuego. Para sustentar esta historia fantástica cit