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Discípulos de Cristo, no monjes

Por Josué Hernández

Existe cierta incomprensión, algo general, entre hermanos sinceramente equivocados, que piensan que el predicador del evangelio no debe recrearse y/o descansar participando en actividades inocentes de la vida social normal, por ejemplo, saliendo con su familia cierto día particular para un picnic; y si le ven jugando basquetbol, o futbol, “el hermano anda mal”. El evangelista fiel se ocupa y persiste (1 Tim. 4:15,16) en su obra particular (2 Tim. 4:5), y haciendo esto se cansará, como todos los cristianos y gente del mundo se cansan. El que se cansa está autorizado por Dios para recuperarse descansando (cf. Mar. 6:31). ¿No se cansaba Timoteo en su labor? ¿Tito no necesitaba dormir? ¿Un buen padre no debe proveer para los suyos (1 Tim. 5:8)? ¿No puede el predicador fiel apartar tiempo para su familia? ¿No debe agradar a su esposa (1 Cor. 7:33)? Pero, la incomprensión no termina ahí.
Algunos ven conectado con el “sacerdocio” de todos los cristianos (cf. 1 Ped. 2:5,9) e…

Los seguidores de Diótrefes

Por Josué Hernández

En su tercera epístola, el apóstol Juan advirtió acerca de cierto Diótrefes, denunciando su ejercicio de preeminencia, su primacía sobre la iglesia, y los problemas que causaba. Y todo esto lo hemos estudiado; sin embargo, no solemos hablar de los seguidores de Diótrefes. En esta ocasión, veremos la otra cara de la moneda, y nos enfocaremos, no en Diótrefes, sino en sus seguidores.
Yo he escrito a la iglesia; pero Diótrefes, al cual le gusta tener el primer lugar entre ellos, no nos recibe. Por esta causa, si yo fuere, recordaré las obras que hace parloteando con palabras malignas contra nosotros; y no contento con estas cosas, no recibe a los hermanos, y a los que quieren recibirlos se lo prohíbe, y los expulsa de la iglesia (3 Jn. 9,10)
¿Cómo sabemos que Diótrefes tenía seguidores?
Podemos asumir que Diótrefes tenía seguidores porque le gustaba “tener el primer lugar”, ser el primero entre ellos (LBLA), ejercer la primacía entre los demás (VM). Entendemos la di…

Rebeldes e indignados

“Atrevidos y contumaces, no temen decir mal de las potestades superiores” (2 Ped. 2:10)
Por Josué Hernández

Rebeldes e indignados han salido a las calles para exigir un cambio, lanzar una crítica al poder político y protestar por sentirse abusados por un modelo económico que no cumple con sus expectativas.  Ellos han manifestado su indignación, y también su rebeldía, saqueando y quemandopara exigir lo que ellos llaman “verdadera democracia” y respuestas a las llamadas “urgencias sociales”. Estamos en presencia de miles de atrevidos y contumaces que no temen difamar a las autoridades, ya sea desde las calles como desde las redes sociales.
Como discípulo de Cristo, y con mi Biblia abierta, no podría tener palabras de elogio a favor de semejante “movilización ciudadana”, la cual es fruto de una pecaminosa rebeldía, que atenta contra la autoridad de forma flagrante.

El pecado de las protestas: La rebeldía.
         Una cosa es manifestar la opinión personal, y manifestarla pacífica, ordenada,…

¿Quería Jesús escapar de la cruz?

Y adelantándose un poco, cayó sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú quieras” (Mat. 26:39, LBLA).
Por Josué Hernández


En el jardín de Getsemaní, inmediatamente antes de su arresto, Jesús oró al Padre: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú” (Mat. 26:39). ¿Por qué oró Jesús? ¿Estaba orando para evitar la cruz? ¿Quería abortar su misión? No son pocos los que argumentan que así era. Nos dicen que Jesús oraba para escapar de su muerte inminente en la cruz, que su voluntad se oponía a la voluntad del Padre, que hubo en el corazón de Jesús una intención desobediente. Varios expositores argumentan por un conflicto de voluntades entre el Padre y el Hijo, porque el “lado humano de Jesús” o “naturaleza humana” se oponía a los propósitos divinos. Sin embargo, este no fue el caso en lo absoluto. No hubo conflicto de voluntadesen el jardín de Getsemaní. Quiene…

Obstáculos al canto

Por Josué Hernández
Ya que toda actividad espiritual está regulada por Dios (2 Ped. 1:3), debemos tener autoridad bíblica para todo lo que hacemos en su nombre (Mat. 28:18; Col. 3:17). Al invocar pasajes de la Escritura para alguna práctica en particular, también invocamos las definiciones y normas que tales pasajes imponen a la práctica definida (2 Tim. 1:13; 3:16,17). Al cantar salmos, himnos y cánticos espirituales uno se restringe a las obligaciones de la legislación divina que gobiernan el uso de este tipo cántico. En fin, toda práctica religiosa es del cielo o de los hombres (cf. Mat. 21:25)Dios manda que los cristianos cantemos (ej. 1 Cor. 14:15,23; Sant. 5:13), y todo recurso de ejecución estará autorizado para lograr la obediencia a este mandamiento. El recurso de ejecución es la herramienta que está implícitamente autorizada para hacer posible la obediencia. El recurso de ejecución no sustituye el mandamiento, sino que lo permite. Es el medio por el cual se agiliza y optimiz…

Tan benditos como María

Por Jerry Falk

¿DIOS BENDIJO A MARÍA «MÁS QUE A NINGUNA OTRA PERSONA CREADA»?
Esta gran mujer se menciona en la Biblia casi 750 años antes de su nacimiento. Hablando de María y del Ser Perfecto que vendría de su vientre, el profeta Isaías dijo: «Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel» (Isaías 7:14). María fue la mujer judía en la cual «el Verbo» se hizo carne (Juan 1:1,14). Algunos concluyen que, dado que María fue elegida por Dios para dar a luz a su hijo, fue bendecida más que ninguna otra mujer en la historia de la humanidad. ¿Es esto cierto?
DEL CATECISMO CATÓLICO Hablando de María, la Iglesia Católica enseña que «el Padre la ha ‘bendecido con toda clase de bendiciones espirituales, en los cielos, en Cristo’ (Ef 1,3) más que a ninguna otra persona creada. Él la ha ‘elegido en él, antes de la creación del mundo para ser santa e inmaculada en su presencia, en el amor’ (Ef 1,4)» (Catecismo de la Iglesia C…