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Jesús y el karma

Por Josué Hernández

Algunos contaban al Señor cómo Pilato (el gobernador romano) había ejecutado a ciertos galileos, cuya sangre salpicó sus sacrificios (Luc. 13:1). Conociendo sus corazones, el Seños les corrigió de pensar que tales galileos, por sufrir semejante muerte, eran más pecadores que todos los galileos (v.2), y reforzó su punto indicando una tragedia similar, cuando una torre en Siloé cayó sobre dieciocho y los mató, para reiterar la advertencia por la necesidad del arrepentimiento (v.3,5). Algunos entienden esta advertencia de Cristo como una referencia a la destrucción de Jerusalén, en el año 70 D.C. Independientemente de aquello, la amonestación de Jesucristo es un llamado urgente al arrepentimiento. Las tragedias de la vida, más que invitarnos a una reflexión por su causa, o una discusión teológica por su fuente, nos deben mover a examinarnos si estamos o no arrepentidos.
¿Karma?
Jesucristo rechazó la filosofía del karma, aquella supuesta energía trascendente (invisible e i…

“Sed firmes y valientes”

Por Josué Hernández


“Sed firmes y valientes, no temáis ni os aterroricéis ante ellos, porque el SEÑOR tu Dios es el que va contigo; no te dejará ni te desamparará” (Deut. 31:6, LBLA).
Muchos quienes nos rodean experimentan el miedo de quedar solos, perder el trabajo, enfermar y sufrir, e incluso, morir. El mundo parece caerse a pedazos, y los planes futuros se han desplomado. Mientras tomamos las medidas, y estamos rodeados del miedo general, podemos aprender de las cosas que se escribieron antes para nuestra enseñanza (Rom. 15:4). El pueblo de Israel tuvo que enfrentar sus temores confiando en Jehová Dios, conforme a la instrucción de Moisés. Israel debía hacer tres cosas, las mismas tres cosas que nosotros debemos hacer:
“Sed firmes y valientes”
No fue la primera vez que los hijos de Israel recibieron instrucción semejante por boca de Moisés. Algo similar fue requerido de Josué, “Sé fuerte y valiente” (Jos. 1:6, LBLA), “¿No te lo he ordenado yo? ¡Sé fuerte y valiente! No temas ni te acob…

¿Cómo estamos estudiando la palabra de Dios?

Por Josué Hernández

“Porque Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová y para cumplirla, y para enseñar en Israel sus estatutos y decretos” (Esd. 7:10).
“Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros… Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” (2 Tim. 2:2,15).

Vivimos en un mundo digitalizado donde la mayoría de la información nos llega en ráfagas interrumpidas y entrecruzadas con muchas otras, todas desarticuladas, y descontextualizadas, mediante nuestros dispositivos inteligentes, siendo el más común de todos “el smartphone”, el cual brinda la mayoría de la información que absorbe el hombre moderno. Y así como usamos el smartphone para consumir información de las diferentes aplicaciones, leemos también la Biblia.
El papel parece quedar relegado por las pantallas táctiles, que ofrecen comodidad, rapidez, …

La colecta dominical y la pandemia

Por Josué Hernández

Según aprendemos en la ley de Cristo, la ofrenda dominical es un asunto:
PERIÓDICO: Sea que recibamos dinero diariamente, semanalmente, quincenalmente, o mensualmente. El mandamiento es “Cada primer día de la semana” (1 Cor. 16:2). Alguno dirá, ¿qué sucede si me pagan los fines de mes? La respuesta es sencilla: El contrato de trabajo que usted tenga con su empleador no cambia el mandamiento de Dios, porque siempre la Biblia dice “Cada primer día de la semana”. No queremos altercar con Dios. El mandamiento es muy fácil de comprender y aplicar.
PERSONAL: Este es un privilegio individual de los miembros, “cada uno de vosotros” (1 Cor. 16:2), para que la iglesia local haga su obra espiritual designada por Dios (1 Tim. 2:3,4; Ef. 4:12; 16:1,2).
PROPORCIONAL: La responsabilidad existirá cuando el cristiano ha logrado prosperidad monetaria. Lo que llamamos sueldo, salario, pago, ganancia, por el trabajo realizado: “según haya prosperado” (1 Cor. 16:2). Cada uno debe considera…

El precio de la libertad

Por Josué Hernández

La libertad no es gratis, tiene un precio, y el precio es alto. Nunca la libertad ha sido gratis y fácil. Las muertes ocurridas en el campo de guerra por la libertad, y para ella, nos indican el alto precio de la libertad. Por ejemplo, las muertes en la segunda Guerra Mundial se cuentan entre 40 a 50 millones. La libertad siempre ha demandado un sacrificio supremo.
El problema subyacente en la lucha por la independencia nacional fue el de quitar el yugo opresor. Sin embargo, un yugo mayor ha mantenido cautivo al hombre como resultado de su pecado personal. Cristo dijo, De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado” (Jn. 8:34). Una vez que el individuo comienza a pecar, sucumbe a un sistema de esclavitud del cual no podrá librarse. Sin embargo, el amor de Dios, y su rica gracia, hacen posible la libertad del pecado, pero no sin sacrificio.
La libertad del pecado ha sido hecha posible por un sacrificio supremo. Ninguno podría hacer…

¿Cómo endurece Dios el corazón?

Por Josué Hernández

Afirmar que “Dios endurece el corazón” suena como si Dios forzara el corazón de alguno para que no pueda creer. Si así fuera el caso, podríamos preguntarnos si la incredulidad fue la única opción del individuo soberbio. Sin embargo, antes de cuestionar una afirmación, y discutir sin rumbo, vayamos a las Escrituras para estudiar lo que Dios revela sobre este proceso de endurecimiento del corazón humano. Consideremos la obra de Dios en el endurecimiento del corazón humano.
“Y yo endureceré el corazón de Faraón, y multiplicaré en la tierra de Egipto mis señales y mis maravillas” (Ex. 7:3; cf. 9:7; 10:1,20,27)
“Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra” (Rom. 9:17)
¿Qué significa esto? ¿Faraón hubiese querido liberar a los israelitas, pero Jehová Dios no lo dejó? Primeramente, nos asombramos del registro en la Escritura acerca del corazón de Faraón, el cual varias …

Un hermano del cual todos hablan bien

Por Josué Hernández

El libro “Cómo ganar amigos e influir sobre las personas” es un best-seller escrito por Dale Carnegie, publicado por primera vez en 1936, y que ha vendido más de 15 millones de ejemplares en todo el mundo. Este y otros varios libros semejantes, son apetecidos por muchos que buscan la manera de “ganar amigos” y ser uno “del cual todos hablen bien”, con tácticas para incrementar la popularidad, la influencia y el prestigio, evitar discusiones y convertirse en un mejor orador y conversador agradable.
Sin embargo, en las sagradas Escrituras, leemos que Cristo dijo, “¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros! porque así hacían sus padres con los falsos profetas” (Luc. 6:26).
Obviamente, no es malo que se hable bien de nosotros, pues las virtudes de los cristianos han de ser reconocidas y alabadas por los de corazón noble (Mat. 5:16). El problema es cuando “todos” hablen bien de nosotros, lo cual indicaría que nos hemos rendido a la corriente genera…

Una reflexión por "El día nacional de la oración" en El Salvador

Por Josué Hernández

No podemos manipular a Dios con nuestras oraciones. El es Dios, no podemos exigirle, ni siquiera cuestionarle, mucho menos demandar una respuesta si somos rebeldes contra su voluntad. “Dios no oye a los pecadores” (Jn. 9:31), porque “El que aparta su oído para no oír la ley, su oración también es abominable” (Prov. 28:9).
A pesar de la creencia general, no toda oración será oída por Dios, porque debemos pedir conforme a su voluntad (1 Jn. 5:14), y vivir según sus mandamientos (1 Jn. 3:22).
Nuestro comportamiento en la familia y en la sociedad es tomado en cuenta. Dios demanda que aquellos que se dirijan a él en oración, vayan a su presencia “levantando manos santas, sin ira ni contienda” (1 Tim. 2:8). Pero, si alguno maldice y maltrata a su prójimo, hecho a la imagen y semejanza de Dios (Sant. 3:9), ¿cómo espera ser oído por Dios en sus oraciones?
Si no hay unidad entre los poderes del Estado, y nuestros gobernantes se maltratan y se maldicen, ¿cómo podremos salir ade…

La gracia irresistible

Por Josué Hernández

La doctrina de “la gracia irresistible”, indicada algunas veces como “la llamada eficaz del Espíritu”, afirma que los salvos no tienen elección en el asunto de su propia salvación, aunque deseen lo contrario, Dios siempre salvará a quienes ha escogido, porque no podría ser frustrada su soberana voluntad. Por lo tanto, los salvos, han llegado a ser salvos irresistiblemente, según esta doctrina de la teología reformada. Según esta doctrina, el Espíritu Santo siempre trae a la salvación a los pecadores a quienes él llama personalmente cumpliendo su voluntad de salvarles, porque ellos son los elegidos. Aunque la llamada general del evangelio pueda ser rechazada, la llamada interna del Espíritu siempre resultará en la conversión de los individuos predestinados.
¿Qué aprendemos de la Escritura?
La Biblia afirma claramente que el Espíritu Santo tiene un papel, o rol, crucial para la conversión de los pecadores. El pecador debe: (1) Ser nacido del Espíritu (Jn. 3:5). (2) Vivi…

La fuente de la fe

Por Josué Hernández

El verbo “creer” y el sustantivo “fe”, se usan en la Biblia, básicamente en la misma forma en que los usamos en nuestro día a día, salvo que en la sagrada Escritura se usan respecto a la salvación del hombre. No obstante, la fe siempre incluye “certeza” y “convicción” (Heb. 11:1).
Algunas de las conclusiones más populares respecto a la fe en Dios son desconocidas en el registro inspirado, y debieran ser abandonadas. Por ejemplo, la noción general de que el hombre no puede creer sobre la base de la evidencia presentada, por líneas deductivas que lleven a una conclusión ineludible. Porque en general, se cree que Dios proporciona la fe al individuo directamente.
La fe por un proceso natural
Por una lectura cuidadosa de la sagrada Escritura, aprendemos que la fe para salvación se produce mediante un proceso natural de la mente humana al convencerse por la evidencia del evangelio (1 Cor. 1:21; Hech. 15:7; Rom. 10:17), así pues, alguno llegará a creer por el informe de otros…

¿Salvo por una experiencia religiosa?

Por Josué Hernández

Muchos están convencidos que de alguna experiencia de encuentro personal con Dios es necesaria para la salvación. Afirman que, en el momento en que ocurre dicha experiencia, el pecador llega a ser salvo. La conclusión, por lo tanto, es que, sin tal experiencia personal de encuentro con Dios, no hay salvación. A esta fábula religiosa se le agrega el concepto de expresar el testimonio personal delante de la asamblea, donde varios atestiguan experiencias religiosas diversas, como parte integral de su culto a Dios. Y es común que los miembros de este tipo de organizaciones religiosas carismáticas tengan muchos testimonios que contar sobre experiencias religiosas aparte del evangelio. Y, para que la experiencia religiosa sea aceptable como una de salvación, dicha experiencia debe ser fuera de lo común, y la persona debe sentir la salvación como resultado de tal vivencia.
Sin embargo, no leemos de tales experiencias de salvación en el registro inspirado. Siempre que alguno …