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El gozo
Por Josué I. Hernández Por andar en el Espíritu el cristiano añade a su vida el gozo (Gal. 5:16,2…
Consumir alimentos cuando la iglesia se reúne
Por Josué I. Hernández La solución a este problema está en sujetarnos a la autoridad del Señor Je…
La adoración y la salvación
Por Josué I. Hernández ¿Podría mi forma de adorar impedirme alcanzar la vida eterna? ¿Es tan im…
Dios proveerá
Por Josué I. Hernández Cuando enfrentamos situaciones difíciles podemos sentirnos completamente s…
¿Job tuvo una nueva esposa?
Por Josué I. Hernández El libro Job finaliza declarando cómo el Señor bendijo los últimos días de…
La destrucción del alma
Por Josué I. Hernández Jesucristo advirtió, “Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma n…
Olvidar y recordar
Por Josué I. Hernández Un conductor que viajaba por un sendero riesgoso de la montaña fue adverti…
¿Murió Cristo en mi lugar?
Por Josué I. Hernández “y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de …
La boca
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No quiero ir al infierno
Por Josué I. Hernández El castigo de los malvados en el infierno será tan terrible que Jesucristo…
Los amigos
Por Josué I. Hernández Esta es una hermosa palabra del español, “amigo”. Los amigos están ahí p…
Elí, Elí, ¿lama sabactani?
Por Josué I. Hernández “Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lam…
La amistad de David y Jonatán
Por Josué I. Hernández El alma de David estaba unida a la de David, y Jonatán lo amaba como a s…