No señalar públicamente, sino llamar aparte

 
Por Josué I. Hernández

 
Se afirma que siempre se debe llevar al pecador aparte para señalar su pecado, aun cuando el pecado sea público y varios estén expuestos a la maldad de su falsa doctrina. Fieles predicadores son tildados injustamente como “faltos de amor y sabiduría” porque no siguieron el ejemplo de Priscila y Aquila quienes llamaron aparte a Apolos (Hech. 18:26). Sin embargo, la corrección privada de Apolos no es la única norma de corrección (cf. Rom. 16:17,18).
 
La predicación de Apolos estuvo equivocada en la aplicación de las profecías, pero él no era públicamente rebelde ni falso maestro consumado. Simplemente, él no sabía que las profecías respecto a Cristo habían sido cumplidas, porque “solamente conocía el bautismo de Juan” (Hech. 18:25). En fin, el caso de corrección de Apolos no es el patrón para todo caso de corrección.
 
Sabemos del caso de Apolos porque Lucas lo escribió en un documento público, el cual conocemos como “Hechos”, este detalle no lo debemos pasar por alto (cf. Gal. 2:11-21).
 
La motivación para corregir ha de ser el amor, y el ejercicio de tal amor ha de llenarnos de optimismo en el proceso de la corrección. Debemos creer que es posible el arrepentimiento del hermano caído y corregirle con esperanza (cf. Jn. 13:34-35; Rom. 15:14; 2 Tes. 3:15) aunque a veces se necesario reprender duramente (Tito 1:13) y arrebatar del fuego (Jud. 1:23).
 
Si el caso de Apolos es la única forma de corregir, entonces el apóstol Pedro se equivocó al corregir a Simón (Hech. 8:20-23) y el apóstol Pablo se equivocó al reprender a Elimas (Hech. 13:9-11). Sin embargo, ninguno de ellos se equivocó, la Biblia no se contradice.
 
Evitar señalar y corregir pecados públicos nos hace desobedientes del método de Dios para salvar almas que necesitan nuestra ayuda.