¿De qué trata el premilenarismo?



Por Josué I. Hernández

 
No son pocos los estudiantes de la Biblia que han adoptado una perspectiva del fin de los tiempos conocida como “premilenarismo” o “dispensacionalismo”, perspectiva que suele presentarse con matices y diferencias, dependiendo del maestro premilenarista que la exponga.
 
Definiciones
 
Para entender lo mejor posible el milenarismo, será necesario detenernos para conocer algunos términos que se utilizan con frecuencia.
 
El posmilenarismo es la creencia de que la segunda venida de Cristo ocurrirá después del milenio. Esta es una doctrina optimista que predice alguna “edad de oro”, un milenio cristianizado de logros antes de la segunda venida de Cristo y el subsiguiente reinado eterno.
 
El premilenarismo afirma que Cristo volverá antes de su reinado milenario. El premilenarismo suele incluir un rapto secreto de los santos en una venida invisible de Cristo y una primera resurrección, una gran tribulación, y la posterior manifestación de Cristo para establecer el reinado milenario.
 
El amilenarismo niega algún reinado literal de mil años, enfatizando que el Apocalipsis trata los números simbólicamente. La atadura impuesta sobre Satanás significa que el diablo ha quedado restringido para engañar de la manera en que antes lo hizo (Apoc. 20:3).
 
Entendiendo el premilenarismo
 
El premilenarismo afirma que cuando Jesús vino a la tierra tenía la intención de establecer un reino terrenal, pero los judíos lo rechazaron y lo crucificaron; debido a esto, Dios puso en marcha un plan alternativo para establecer la iglesia. Entonces, la era de la iglesia durará hasta que Cristo establezca su reino terrenal.
 
El premilenarismo alienta la esperanza de un regreso silencioso e invisible de Cristo, en el cual los santos desapareciendo de la tierra serán llevados secretamente. Cuando esto suceda comenzará una gran tribulación de siete años y Satanás tendrá libertad e influencia tremendas; pero, Cristo regresará trayendo con él a sus santos, ocurrirá la batalla de Armagedón, Satanás será derrotado, y Jesucristo establecerá un reino terrenal que durará mil años. Al final del reino milenario los malvados serán resucitados, y todos serán juzgados, los justos serán bienvenidos en el cielo y los malvados serán arrojados al infierno.
 
Los errores del premilenarismo
 
Enseña que Cristo vino a establecer un reino terrenal. Pero, el reino que Cristo vino a establecer es uno espiritual (cf. Luc. 17:20,21; Jn. 18:36,37; 3:3,5,7; Rom. 14:17; Col. 1:13). El reino de Cristo es la iglesia (Mat. 16:16-18), y fue establecido en el día de Pentecostés de Hechos 2 (cf. Mar. 9:1; Hech. 1:8; 2:1-4; 2:47). En este sentido, el reino ha llegado (cf. Hech. 8:12; 28:23; Heb. 12:28; Apoc. 1:9). El Señor Jesucristo nunca vino, ni vendrá, a establecer algún reino terrenal.
 
El Mesías no fracasaría en su misión (cf. Sal. 2; 110). Piénselo detenidamente: Si Jesucristo fracasó en su primera venida, ¿qué nos garantiza que no fracasará en su segunda venida? La idea de un Cristo fracasado es blasfema.
 
Enseña que Cristo aún no reina. Pero, si no hay reino, ¿puede haber rey? ¿Hay rey que no tenga reino? El premilenarismo rechaza la idea de que Jesús sea “Señor y Cristo” (Hech. 2:36) y que “a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades” (1 Ped. 3:22), y que él es “REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES” (Apoc. 19:16).
 
Considere lo siguiente: Si no hay reino todavía, ¿cómo podríamos ser ciudadanos de él (Jn. 3:3,5,7) al ser trasladados a él (Col. 1:13; Apoc. 1:9)? La Biblia afirma que Jesucristo reina actualmente (Heb. 1:3,13; 10:10-13; 1 Cor. 15:25,26; Hech. 2:29-36; Apoc. 3:21), y que su reino vino con poder (Mar. 9:1; Hech. 1:8).
 
Enseña que la muerte de Jesús en la cruz no fue el propósito de Dios. No obstante, Jesús expresó que vino a salvar a los perdidos (Luc. 19:10) y profetizó su muerte (Mat. 16:21) indicando que era necesario que fuese levantado conforme al plan de Dios (Jn. 3:14-16; cf. Gal. 1:4). El plan de redención en Cristo ya estaba formulado cuando el mundo comenzó su existencia (cf. Apoc. 13:8; Ef. 1:9,11; 3:11).
 
Enseña que la iglesia es un sustituto. Pero, la Biblia no enseña esto (cf. Ef. 3:8-11). El rechazo de una mayoría de judíos no fue inesperado, sino que estuvo prefigurado en la profecía del Antiguo Testamento (cf. Sal. 22; Is. 53).
 
Enseña la inminente segunda venida del Señor, y la gran tribulación, basándose en una interpretación errada de pasajes tales como Mateo 24. Desde que tengo memoria los premilenaristas han predicado que el rapto está cerca.
 
William G. Miller predijo la venida del Señor el 23 de marzo de 1843, luego la predijo para el 23 de marzo de 1844, y una tercera vez, la predijo para el 22 de octubre de 1844.
 
Elena G. de White reinterpretó las predicciones de Miller para que se refirieran a actividades celestiales. Así se fundó la Iglesia Adventista del Séptimo Día.
 
Charles Taze Russell predijo la venida del Señor en 1914. Edgar C. Whisenant envió por correo un libro a todas las iglesias de Estados Unidos anunciando 88 razones por las que el Rapto podría ocurrir en 1988.
 
Lo cierto es que nadie sabe cuándo vendrá el Señor Jesucristo (Mat. 24:36).
 
Enseña sobre varias resurrecciones, incluyendo la resurrección en el rapto, otra resurrección después de la gran tribulación, y otra resurrección después del milenio. En contraste con esto, las sagradas Escrituras enseñan que solo habrá una resurrección (Jn. 5:28,29; Hech. 24:15; 23:6; 2 Tes. 1:6-9).
 
Enseña más que una segunda venida de Cristo. El premilenarismo afirma que habrá una venida secreta del Señor, el llamado “rapto”, cuando los santos serán llevados al cielo, donde permanecerán siete años. Además, el premilenarismo afirma que el Señor regresará con los santos que fueron llevados en el “rapto”, este regreso tendrá como propósito establecer el reino milenario. Entonces, hay más que una segunda venida de Cristo, porque el premilenarismo enseña una tercera. No obstante, esto le daría al “día postrero” un nuevo significado (cf. Jn. 6:39,40; 11:24), porque el Señor Jesucristo enseñó que habrá una resurrección general, de justos e injustos (Jn. 5:28,29), la cual ocurrirá en el día postrero (Jn. 12:48). ¡El milenarista contradice a Cristo!
 
El premilenarismo afirma que hay un reinado milenario de Cristo entre la resurrección y el juicio, ¡lo cual requiere 365.000 días postreros!
 
El premilenarismo ofrece salvación después de la segunda venida de Cristo. Sin embargo, la Biblia enseña que ya no habrá oportunidad para el arrepentimiento cuando Cristo regrese (Mat. 25:6-10; 25:31-46). Cuando Jesucristo regrese no habrá rapto secreto, sino juicio definitivo (Heb. 9:27,28).
 
Conclusión
 
El premilenarismo es una doctrina que contradice la palabra de Cristo y, por lo tanto, el premilenarismo debe ser rechazado.