El estilo de vida homosexual



Por Josué I. Hernández

 
Se publica por todos los medios posibles cuando una celebridad declara abiertamente que es homosexual, lesbiana, o bisexual. Entonces, hay quienes alaban su valor para salir del closet, mientras que otros aprovechan la oportunidad para afirmar que la conducta homosexual, conducta motivada por la inclinación erótica hacia individuos del mismo sexo, debe ser aceptada, promovida y protegida. De entre todos ellos, algunos afirman que Jesucristo aprobó la homosexualidad. En tal caso, si el Señor Jesús aprobó la homosexualidad, tendríamos que encontrar dicha aprobación en el Nuevo Testamento.
 
Jesús y sus apóstoles
 
La Biblia nos informa que Jesús esperaba que creyéramos en él a través de la palabra de sus apóstoles (Jn. 13:20; 17:20), sus embajadores (2 Cor. 5:20). Entonces, si alguno creerá en Cristo para salvación, esto sucederá por la palabra de sus apóstoles (cf. 2 Ped. 1:16-18).
 
Durante su ministerio terrenal, el Señor Jesús enseñó a sus apóstoles todo lo que podían entender (Jn. 16:12), luego, el Espíritu Santo les reveló toda la verdad (Jn. 16:13,14) y les recordó todas las cosas que Jesús les había enseñado (Jn. 14:25,26); a consecuencia de esto, los apóstoles fueron capaces de exponer todo el consejo de Dios (Hech. 20:27) enseñando todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad (2 Ped. 1:3). Si el Señor Jesús aprobó la homosexualidad, tendríamos que encontrar dicha aprobación en la doctrina de sus apóstoles.
 
Pablo es uno de los apóstoles del Señor Jesús (Gal. 1:1), Jesucristo mismo le enseñó (Gal. 1:11,12; Hech. 26:16-18). Sus enseñanzas son palabra de Dios (cf. 1 Tes. 2:13; 1 Cor. 14:37). Su igualdad con los demás apóstoles fue demostrada por las señales de apóstol que realizaba (cf. Hech. 19:11,12; 2 Cor. 12:12). El mismo apóstol Pedro testificó de la sabiduría que Pablo recibió (2 Ped. 3:15). Si el Señor Jesús aprobó la homosexualidad, tendríamos que encontrar dicha aprobación en las enseñanzas del apóstol Pablo.
 
La ira de Dios en Romanos 1
 
El apóstol Pablo escribió sobre cómo Dios revela su ira contra la impiedad e injusticia de los hombres, los cuales suprimen con injusticia la verdad de Dios (v.18), porque ignorando la evidencia sobre la existencia de Dios, la cual se aprecia por medio de las cosas hechas (v.19,20), no le glorificaron, ni le dieron gracias (v.21).
 
¿A dónde los llevó toda su impiedad e injusticia? “se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido” (v.21), y a consecuencia de esto, “Profesando ser sabios, se hicieron necios” (v.22).
 
¿Qué hace Dios cuando los pecadores le dan la espalda? “Por lo cual también Dios los entregó” (v.24). Esta es una entrega judicial, la revelación de la ira de Dios (v.18). Tres veces Pablo señala que Dios los entregó, “a la inmundicia” (v.24), “a pasiones vergonzosas” (v.26), y “a una mente reprobada” (v.28).
 
Cuando Dios entrega judicialmente, revelando su ira desde el cielo, entrega a los impíos a su propia determinación, “Dios los entregó” (v.24,26,28), “Estas palabras suenan como martillazos sobre el féretro; es el abandono por parte de Dios de los hombres para que lleven a su fin último sus malvadas voluntades” (Robertson).
 
La ira de Dios se revela desde el cielo:
  • “Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos” (v.24).
  • “Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío” (v.26,27).
  • “Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen” (v.28).
  • El catálogo de pecados es elocuente evidencia de la entrega judicial (v.29-32).
 
La homosexualidad es descrita como:
  • Suciedad, impureza: “inmundicia” (v.24).
  • La decisión del corazón, no la genética: “la lujuria de sus corazones” (v.24, LBLA), “apetencias y deseos” (JER).
  • La deshonra del cuerpo: “deshonraron entre sí sus propios cuerpos” (v.24).  
  • Pasión degradante: “pasiones vergonzosas” (v.26), “pasiones viles” (VM).
  • Antinatural: “cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza” (v.26).
  • Conducta vergonzosa: “cometiendo hechos vergonzosos” (v.27), “actos infames” (JER).
  • Un error: “extravío” (v.27).
  • La resolución de una mente reprobada: “una mente depravada” (v.28, LBLA).
 
Si no permitimos que Dios guíe nuestras vidas, él nos abandonará (cf. 1 Cron. 28:9). El libre albedrío es un don maravilloso de Dios, sin embargo, nuestras decisiones tienen consecuencias (cf. Gal. 6:7). Por lo tanto, cuando alguno le da la espalda a Dios, Dios también le dará la espalda.
 
Cuando Dios revela su ira, el pecador se desliza por una pendiente peligrosa hacia pecados cada vez más bajos. Sin embargo, Dios llama al pecador para que abra sus ojos y se convierta de las tinieblas a la luz (cf. Hech. 26:18; Ef. 5:14).
 
El poder del evangelio puede lograr el cambio (Rom. 1:16). El homosexual puede arrepentirse (Luc. 24:47). ¡La homosexualidad no es un pecado irremediable (1 Cor. 6:9-11)!
 
La sociedad nos quiere hacer creer que los homosexuales son seres liberados e iluminados, nada más lejos de la realidad.