“Levántate, Pedro, mata y come” (Hech. 10:13).
Los datos fundamentales
Cuando Noé salió del arca, Dios le dijo: “Todo lo que se mueve y vive, os será para mantenimiento: así como las legumbres y plantas verdes, os lo he dado todo” (Gen. 9:3). Dios no exige que seamos vegetarianos. Es más, Dios señaló que la carne de los animales nos serviría de alimento (cf. Gen. 27:3,4; Lev. 17:13,14; 1 Cor. 10:25).
Piénselo detenidamente. ¿Es correcto contradecir a Dios sobre el matar animales para comer su carne?
El Señor Jesús no era vegetariano. No tenemos registro de alguna ocasión en la que haya salido a cazar, pero siendo judío aprobaba la caza y consumo de animales. Ayudó a pescar (cf. Luc. 5:1-11; Jn. 21:1-8), animó el consumo de pescado (ej. Jn. 21:9; Mat. 14:19-21), el consumo de cordero (cf. Ex. 12:1-10), y de todo animal que la ley permitía comer.
El Señor Jesús enseñó que los seres humanos ocupamos un lugar especial en el corazón de Dios, y afirmó que valemos mucho más que los animales (Mat. 6:26). Esto contradice la idea de que los animales tengan los mismos derechos que nosotros. Por supuesto, siendo imagen y semejanza de Dios, y la corona de la creación, no debemos abusar de los animales. “El justo cuida de la vida de su bestia; mas el corazón de los impíos es cruel” (Prov. 12:10; Deut. 22:6; Jon. 4:11).
Conclusión
