La Biblia registra la vida de Job para nuestra
instrucción y aliento (Rom. 15:4). Lo primero que aprendemos de Job es cómo
agradaba a Dios (Job 1:1). El Señor, cual padre complacido, estaba orgulloso de
Job: “¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la
tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?” (1:8;
2:3). Pero, Satanás no estaba complacido con Job, y procuraba destruirlo para
avergonzar a Dios (cf. Job 1:9-11; 2:4,5).
Lo que Job hizo bien
Job era irreprochable, piadoso, temeroso de
Dios, apartado del mal (Job 1:1). Dios espera lo mismo de nosotros (cf. Ef.
1:4; 5:11). Job era un líder espiritual en su hogar,
consagrando a sus hijos, velando por ellos, y ofreciendo sacrificios a favor de
ellos (Job 1:4,5). Dios espera que nos esforcemos en la crianza de nuestros
hijos (Ef. 6:4). A pesar de la avalancha de tribulaciones que lo
aplastaba, Job no pecó contra Dios (Job 1:22; 2:10). Debemos reconocer que Dios
prueba la fe (cf. Sal. 11:4,5; Prov. 17:3; 1 Cor. 10:13), pero que es pecado
atribuirle a Dios las maliciosas intenciones de Satanás (cf. Sant. 1:17; 1 Ped.
5:8-10).
Lo que Job hizo mal
Job se dedicó demasiado a defenderse. Aunque no
es malo presentar una defensa, debe hacerse con equilibrio y moderación (cf.
Prov. 25:27; 27:2; 2 Cor. 10:12,18; 12:11,19). Luego, Job señaló a Dios por
cosas que escapaban a su comprensión (Job 38:1-3; 40:6-9). Mientras mantenía su
fe, planteaba preguntas que desafiaban a Dios, exigiendo saber las razones, pero
siempre hablando de lo que no entendía ni podría comprender (42:3).
Lo que Job perdió
Job perdió su riqueza (Job 1:13-17), su familia
(1:18,19; 2:9,10), y su salud (2:1-8). Y sus amigos, aunque comenzaron
apoyándole con silenciosa compañía (2:11-13), luego le presionaban a que se
arrepintiera de supuestos pecados que causaron su pérdida (4:1-11; 6:14-18) y
no hablaron lo recto acerca de Dios al limitar su soberanía (42:7). La Biblia nos informa sobre la paz y
resignación inicial de Job (1:20-22), y luego nos informa cómo Job perdió la
paciencia y expresó su frustración desmedidamente a sus amigos y a Dios.
Lo que Job ganó
Con un mayor y renovado espíritu de reverencia,
Job se humilló en sincero arrepentimiento (Job 42:1-6). Aun no tenía las
respuestas, pero había ganado un mayor conocimiento de Dios, “como viendo al
Invisible” (Heb. 11:27). Job no se arrepentía de pecados que Satanás o sus amigos
suponían. Sin embargo, había actuado con presunción alegando observar
injusticia en el Señor. Entonces, el patriarca disfrutó de la finalidad
misericordiosa del Señor (cf. Job 42:10-17; Sant. 5:11).
Conclusión
Hemos considerado lo que Job hizo bien, lo que
hizo mal, lo que perdió y lo que ganó. ¿Qué de nosotros? ¿Qué estamos haciendo
bien? ¿Qué estamos haciendo mal? ¿Qué estamos perdiendo? ¿Qué estamos ganando?