Celebrando la Navidad



Por Josué I. Hernández
 

La época navideña es una ocasión anual diversa. Son comunes el intercambio de regalos y los pasatiempos familiares, mientras los trabajadores reciben un aguinaldo y abundan las oportunidades de recreación, a la vez que un grupo amplio de la población celebra la Navidad de una manera religiosa, conmemorando el nacimiento de Jesucristo. Respecto a esto último, ¿deben los cristianos observar religiosamente la Navidad? ¿Es la Navidad una ocasión de observación religiosa a la cual los cristianos se deban sujetar?      
 
En Romanos 14, Pablo señaló varios asuntos amorales e indiferentes en sí, como cosa de opinión, de libertad individual. Se dirigió respetuosa y específicamente al consumo de ciertos alimentos y a la observación de ciertos días; cosas a las que el individuo atribuía algún significado espiritual (Rom. 14:5,6) o rechazaba como inmundas (v.14), y señaló la prohibición: “no menosprecie”, “no juzgue” (v.3,10); y expresó el mandamiento: “Recibid… recibíos” (14:1; 15:7). Siguiendo el ejemplo de Cristo, quien “no se agradó a sí mismo” (Rom. 15:3), los romanos debían agradar “a su prójimo en lo que es bueno, para edificación” (15:2), “para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo” (Rom. 15:6).
 
Sin embargo, los servicios religiosos navideños o cultos navideños, celebrados por las diversas denominaciones, no son un asunto de la libertad personal y carecen de autorización bíblica (cf. Col. 3:17), es decir, no son de Dios sino de los hombres (Mat. 21:25-27).
 
¿De dónde obtenemos algún permiso bíblico para observar religiosamente la Navidad? Jesucristo no mencionó alguna instrucción relativa a esta conmemoración. Los apóstoles tampoco lo hicieron. No hay ejemplo bíblico de la iglesia observando la Navidad. Sencillamente, la Biblia no dice, ni implica, que Jesús de Nazaret haya nacido un 25 de diciembre.
 
Cristo nos hizo libres (Gal. 5:1,13), pero no tenemos libertad para inventar nuestras propias prácticas religiosas y pretender agradar a Dios con ellas (Mat. 7:21-23; Col. 2:23). En fin, no estamos autorizados a crear y perpetuar una conmemoración religiosa (Mat. 15:9).