¿Cómo se explican los eventos paranormales en los cuales espíritus, espectros y fantasmas, hacen visible su presencia, cómo por ejemplo el caso reciente en Puerto Montt (Chile)?

Por Josué I. Hernández

Esta pregunta, así formulada, supone que en realidad han ocurrido tales cosas, y la persona creyendo que tales cosas son hechos históricos verídicos, luego formula la pregunta, sin cuestionar primeramente el hecho, sino sólo buscando un propósito para la supuesta aparición. Sin embargo, habría que probar que tal cosa sucedió, para luego buscar una explicación.

Ciertamente ha habido muchas personas afirmando haber visto espíritus, fantasmas, demonios, etc., pero una afirmación generalizada no es prueba de que tales cosas son hechos reales de por sí. Un suceso se cree como históricamente verídico siempre y cuando se pueda probar fehacientemente por testigos competentes y honestos, cuyo testimonio sea concordante, y donde no intervino algún prejuicio previo. 

He aquí la diferencia entre los sucesos bíblicos y las afirmaciones de apariciones fantasmales de la superstición actual, de la histeria, de la hipnosis autoinducida, etc. Hay buenas razones para creer en los hechos registrados respecto a Cristo, y el propósito que estos dan a nuestras vidas. Pero, no hay buenas razones para creer las afirmaciones de apariciones de fantasmas modernos.

Cuando abordamos este tema, también debemos considerar el propósito para el cual se apareció el supuesto fantasma (a un grupo reducido, en un ambiente oscuro). Nos dicen que muchas de estas apariciones han sucedido para revelar ciertas verdades de Dios. Pero, esto de por sí resulta incoherente, ya que el Dios verdadero nunca envió fantasmas para revelar su verdad (Heb. 1:1,2). El Dios verdadero ha revelado definitivamente por medio de los apóstoles de Cristo “la fe” que hemos de abrazar y seguir (Jud. 3). Por lo tanto, no hay revelaciones nuevas de Dios en la actualidad, mucho menos a través de fantasmas. 

Debemos dirigirnos a las Escrituras (2 Tim. 4:2; Hech. 20:20-32), y nunca olvidar que la ciencia ficción y las vanidades de las mentes sin Dios, no proveen realidad sustancial. Algunos son como los descritos por Pablo a los colosenses, “basándose en las visiones que ha visto, hinchado sin causa por su mente carnal” (Col. 2:18, LBLA).

Debemos destacar, que algunas personas que reclaman haber visto fantasmas horribles enviados de Satanás, nunca son cristianos, nunca creen en la Biblia, nunca obedecen a Dios. En la mayoría de los casos, los supuestos testigos de hechos paranormales, han rechazado de plano la fe en el Dios de la Biblia. Ellos quieren que todo el mundo les crea, pero no me creen a mí si digo que soy Napoleón o Cristóbal Colón. A los tales debemos enseñarles con mucha paciencia el evangelio, pero si no nos escuchan, debemos dejarlos (cf. Mat. 15:14; Hech. 13:46) porque su asociación será nociva (1 Cor. 15:33).

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