Vivir y Morir


Por Josué I. Hernández


Se dice que "el hombre no pide vivir, no sabe vivir, y no quiere morir". Tal afirmación es ingrata y amarga.

Al leer mi Biblia, yo veo que aunque no pedimos vivir, hemos recibido un maravilloso regalo por la gracia de Dios, la vida. Porque la vida es un regalo, y uno muy preciado, y debemos estar agradecidos por ella. Y aunque no pedimos vivir, tenemos en nuestro poder la oportunidad de hacerlo. Esto es demostración muy tangible del amor de Dios.

En cuanto a "saber vivir", uno lo puede aprender. Dios no demanda un imposible. Podemos vivir moralmente bien, y tener así una vida satisfactoria. La Biblia nos enseña, pero debemos desear aprender.

Por último, el hecho de que no "queramos morir", no debe motivar la amargura. Debemos aceptar que no estaremos para siempre en este mundo, y debemos dejar de intentarlo.


Que la vida y la muerte sean una bendición, depende en gran manera de nosotros mismos, y Cristo lo ha hecho posible. "Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia" (Fil. 1:21).

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