¿Pecamos al leer o pronunciar “Jehová”?


Por Josué I. Hernández 


Originalmente, el Antiguo Testamento fue escrito en hebreo y algunas partes en arameo, y el Nuevo Testamento en griego koiné (común).  Pero, aunque no pronunciamos ninguna de las palabras originales exactamente como fueron escritas en esos idiomas, la escritura y lectura de aquellos mismos conceptos en español es una referencia a las mismas verdades reveladas, y en el proceso no se comete ningún pecado. 

Por ejemplo, nadie insulta al Señor cuando  lee  o  pronuncia la transliteración “Cristo” en vez de leer o decir “χριστός”, que traducido es “Ungido”.
El nombre YHWH en el texto hebreo, es el sustantivo propio que en la Reina-Valera 1960 aparece como “Jehová”, el cual originalmente está constituido por cuatro consonantes Y, H, W, H (Ex. 3:15; Os. 12:5).

Los judíos evitaron pronunciar el nombre de Dios debido a su carácter sagrado, y por lo tanto lo remplazaban, en la lectura y pronunciación, por el término "Señor" (Adonay).  Así fue como con el paso de los siglos, se acostumbró decir “El Señor” y no se pronunciaba nunca el nombre sagrado.

Los eruditos hebreos “masoretas” agregaron las cuatro vocales del sustantivo hebreo “Adonai” entre las consonantes del sustantivo “YHWH”, lo cual dio origen al sonido más aceptado para la palabra que conocemos como “Jehová”, el cual es una transcripción de lo que se denomina “Tetragramatón” (cuatro letras). 
Ciertamente, no sabemos la pronunciación exacta del nombre de Dios, lo que no quiere decir que cuando pronunciamos la palabra “Jehová” insultamos al mismo Dios quien se identificó como “YHWH”. 

Lo importante aquí no es la pronunciación de “YHWH”, sino lo que significa el nombre de Dios, “Aquel que es”, lo que revela su inmortalidad y auto existencia eterna, su verdad y su fidelidad.

Decir “Jehová” no es pecado, pues nos referimos al único y verdadero Dios (Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas, pero un solo Ser).
Por lo tanto, Jehová sí es el nombre de Dios (Ex. 3:15; 6:3, etc). Pero no es el nombre “propio” de sólo Dios el Padre, sino el nombre de la Deidad.  Hay varios pasajes en el Antiguo Testamento que mencionan a Jehová y que en el Nuevo Testamento se aplican al Padre, a Cristo y al Espíritu Santo.  Padre, Hijo y Espíritu Santo, comparten el mismo nombre, autoridad, poder (Mat. 28:19).

El Antiguo Testamento se refiere a Dios (Deidad) con tres nombres: Jehová (YHWH), Adonai (Adonai), y Elohim (Dios, en plural mayestático).
Elohim se deriva de una raíz que significa “ser fuerte, poderoso”.  Elohim es una forma plural, pero en la Biblia, cuando se usa para hablar de Dios, va acompañado de un verbo singular.

También tenemos la forma singular El que va siempre acompañado de un adjetivo que destaca un aspecto o virtud de Jehová Dios.  El-Shaddai (Dios Todopoderoso).  El-Elión (Dios Altísimo).  El-Olam (Dios Eterno). El-Ganna (Dios Celoso).  El-Hai (Dios Viviente).


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