Tres lecciones acerca de la oración

 


Por Josué I. Hernández

 
El apóstol Pablo escribió, “Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad” (1 Tim. 2:1,2). En este pasaje aprendemos tres lecciones sobre la oración.
 
La oración es una prioridad
 
Luego de un capítulo introductorio adornado de maravillosas exhortaciones, Pablo instruyó acerca de la oración. Esto no significa que la oración sea la parte más importante de la adoración, pero sin duda indica su prioridad. La oración siempre es necesaria. En todo tiempo y sin cesar (Ef. 6:18; 1 Tes. 5:17). Estamos naturalmente motivados a orar en tiempos difíciles, pero la oración debe ser una prioridad constante.
 
Todos debemos examinarnos sobre el tiempo que dedicamos a la oración, ¿es tiempo suficiente? ¿Es tiempo de calidad? ¿Soy constante en la oración? ¿Qué tan constante?
 
La oración tiene diferentes aspectos
 
Pablo usó cuatro términos diferentes, “rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias”. Las rogativas son “súplicas” o “plegarias”, lo cual sugiere una necesidad, y luego, un pedido para suplir dicha necesidad. Las oraciones indican el aspecto más amplio, o general, lo cual indica todo tipo de comunicación reverente con Dios. Las peticiones son “plegarias de intercesión” o “súplicas a favor de otros”. Y, las acciones de gracias son las “expresiones de gratitud” por lo favores recibidos.
 
El punto es que hay diferentes tipos de oraciones, o dicho de otro modo, la oración tiene varios fines o aspectos diferentes. Cada aspecto de la oración puede ser más o menos específico, según las circunstancias. Si bien es probable que una sola oración incluya todos estos elementos, no siempre es así. Algunas oraciones tiene un solo propósito. Siendo así el caso, algunas oraciones serán más largas, otras más breves. Por lo tanto, no hay límite para la oración, siempre podemos orar, sea por necesidades, sea por bendiciones, a lo largo del día.
 
La oración no se trata de uno mismo
 
Nuestro pasaje enfatiza la oración a favor de los demás. Otros pasajes nos instruyen a orar por nuestros hermanos. Es más, hay pasajes donde somos enseñados a orar por nuestros enemigos (cf. Mat. 5:43-48). El interés en el bienestar presente y eterno de los demás, es una característica distintiva del corazón del cristiano.
 
Entonces, mientras nos mantenemos orando por lo que sea que nos esté preocupando (Fil. 4:6), no nos perdamos la gran enseñanza de Dios respecto a la oración. La Biblia dice que la oración debe estar enfocada en fines espirituales y eternos. En nuestro texto, la oración por los líderes civiles no involucra las preferencias políticas de uno, sino la vida piadosa conforme al plan de Dios (1 Tim. 2:3,4).
 
Recordemos que en el mismo sermón en el cual el Señor Jesucristo dijo, “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá” (Mat. 7:7), también él dijo que debemos buscar “el reino de Dios y su justicia” (Mat. 6:33). En fin, nuestras oraciones deben reflejar corazones espiritualmente enfocados, “Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra” (Mat. 6:10).