El título “Maestro” a menudo fue
aplicado a Jesús durante su ministerio terrenal. Él dijo, “Vosotros me
llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy” (Jn. 13:13). Son cuatro
las palabras griegas traducidas como “maestro” en nuestras versiones
castellanas, y que se aplican a Jesús como “título”. Didaskalos (de “didasko”,
enseñar), “un maestro, en el NT uno que enseña acerca de las cosas de Dios, y
los deberes del hombre” (Thayer). Esta palabra se usa en pasajes tales como
Mateo 19:16 y Lucas 12:13. Debido a su reconocimiento como maestro, Jesús apeló
a este título en numerosas ocasiones. Rabbei, “era un término
arameo que significaba «mi maestro», título respetuoso para dirigirse a
maestros judíos” (Vine). Nicodemo dijo a Jesús, “Rabí, sabemos que has venido
de Dios como maestro” (Jn. 3:2; cf. Jn. 9:2). Thayer nos informa que este
término arameo significa, “mi gran uno, mi honorable señor… un título usado por
los judíos para dirigirse a sus maestros (y también honrarlos cuando no se
dirigían a ellos)”. El apóstol Juan interpreta “Rabí” como “Maestro” (“didaskalos”)
en Juan 1:38. Epistates, “denota jefe,
comandante, supervisor. Lo usan los discípulos para dirigirse al Señor, más en
reconocimiento de su autoridad que de su instrucción” (Vine). El uso de esta
palabra como título para Jesús se encuentra solamente en el relato de Lucas,
donde aparece 6 veces. Se ha sugerido que esta palabra pudo ser usada por Lucas
en su registro para facilitar la comprensión al lector griego, quien entendería
más fácilmente este título en lugar de “Didaskalos” o “Rabbei”. Al comparar Marcos
4:38 con Lucas 8:24 vemos la aparición de “Didaskalos” y de “Epistates”, lo
cual indicaría que ambas palabras fueron usadas como títulos para Jesús. Kathegetes, “propiamente
un guía (relacionado con kathegeomai, ir delante, conducir; kata, abajo;
jegeomai, conducir)” (Vine). Albert Barnes escribió, “Jesús prohibió a sus
discípulos buscar tales títulos de distinción. La razón que dio fue que él
mismo era su Señor y Maestro. Estaban en un nivel; debían ser iguales en
autoridad; eran hermanos; y no debían codiciar ni recibir un título que
implicara una elevación de unos sobre otros, o que pareciera infringir el
derecho absoluto del Salvador de ser su único Señor y Maestro. La instrucción
aquí es un mandato expreso a sus discípulos de no recibir tal título de
distinción. No debían codiciarlo; no debían buscarlo; no debían hacer nada que
implicara un deseo o una voluntad de que se agregara a sus nombres. Todo lo que
tendiera a hacer una distinción entre ellos o a destruir su paridad, todo lo
que llevaría al mundo a suponer que había rangos y grados entre ellos como
ministros, debían evitarlo”.
Durante su ministerio terrenal, Jesús
fue considerado como El Maestro, Rabí, Jefe, Comandante, Supervisor y Guía.
Sin embargo, luego de su ascensión a la diestra de Dios (cf. Mar. 16:19; Hech. 2:36; Heb. 1:3) los
títulos que expresan su deidad o divinidad son los más comúnmente aplicados a
él.