Lo que la Biblia enseña sobre los diez mandamientos
Por Josué I. Hernández
En varios lugares públicos se han erigido
monumentos con los diez mandamientos. Algunos afirman que están vigentes, y que
son vinculantes para todos nosotros. Otros los exaltan como el más alto y
perfecto código de ética. No está de más recordar lo que la Biblia enseña sobre
los diez mandamientos. Los diez mandamientos están registrados en Éxodo
20:1-17, y fueron repetidos en Deuteronomio 5:6-21. Los diez mandamientos fueron dados a los hijos
de Israel. Jehová Dios habló al pueblo rescatado de Egipto: “Yo soy Jehová
tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre” (Ex.
20:2). Deuteronomio 5:1-3 registra: “Llamó Moisés a todo Israel y les dijo:
Oye, Israel, los estatutos y decretos que yo pronuncio hoy en vuestros oídos;
aprendedlos, y guardadlos, para ponerlos por obra. Jehová nuestro Dios hizo
pacto con nosotros en Horeb. No con nuestros padres hizo Jehová este pacto,
sino con nosotros todos los que estamos aquí hoy vivos”. Los diez mandamientos fueron clavados en la
cruz. El apóstol Pablo enseñó: “anulando el acta de los decretos que había
contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en
la cruz” (Col. 2:14). “aboliendo en su carne las enemistades, la ley de
los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un
solo y nuevo hombre, haciendo la paz” (Ef. 2:15). El hecho de que los diez mandamientos no sean
vinculantes para nosotros no significa que podamos matar, cometer adulterio, robar,
dar falso testimonio, o codiciar. Estas cosas están prohibidas en “la ley de
Cristo” (Gal. 6:2; 1 Cor. 9:21), y a esta ley estamos sujetos en la
actualidad. La ley de Cristo involucra nueve de los diez
mandamientos. El único mandamiento que la ley de Cristo no incluye es la guarda
del sábado, el cual fue dado exclusivamente a los judíos del Antiguo Pacto (cf.
Deut. 5:12-15). La guarda del sábado fue una señal del pacto de Dios con Israel
(Ex. 31:12-17). Ningún pasaje de la Biblia indica que Dios hubiese dado tal
señal a otras naciones. Aunque los diez mandamientos representan un
gran código de ética, y se distinguieron en un momento de la historia para
iluminar a las naciones, la ley de Cristo es superior (Heb. 1,2; 8:6), y en
ella tenemos todas las riquezas de la sabiduría y el conocimiento de Dios (cf.
Col. 2:3; 1 Cor. 1:30).