“Retén la forma de las sanas palabras que de mí
oíste, en la fe y amor que es en Cristo Jesús” (2 Tim. 1:13).
Podemos reconocer con relativa facilidad que un
patrón, o forma, se necesita para concretar un proyecto. Usamos moldes,
bosquejos, planos, pautas, y bocetos, que sirven para reproducir lo que debe
hacerse. Por ejemplo, un patrón de costura permite cortar las piezas de tela de
manera precisa para reproducir determinado artículo de vestimenta. Entonces, para
que una misma prenda de vestir se confeccione, es requerido el apego a la
pauta. Sencillamente, la clave está en adherirse al patrón o formato. Si rehusamos aferramos al modelo de las sanas
palabras no estaremos viviendo por la genuina fe y amor que son en Cristo
Jesús. La clave, por lo tanto, es la adhesión a la pauta, o formato, que
recibimos por medio de los apóstoles del Señor Jesucristo (cf. Hech. 2:42; 1
Cor. 14:37). Pablo dijo a Timoteo que esta forma es de “sanas
palabras”, o de palabras saludables, y que nos conducen a la fe y al amor en
Cristo. Por lo tanto, cuando transgredimos este sagrado patrón, deshonramos a
Cristo y quedamos espiritualmente perjudicados; pero, cuando retenemos la forma
de las sanas palabras, somos bendecidos en la fe y amor en Cristo.