¿Son las iglesias de Cristo autónomas o
necesitan enlazarse para funcionar corporativamente? ¿Autoriza el Nuevo Testamento
que las iglesias conformen una alianza de las iglesias de Cristo? Si el cuerpo de Cristo está compuesto por las
iglesias locales, ninguna es autónoma, y todas deben sujetarse a la autoridad de
alguna sede terrenal para la obra conjunta. Sin embargo, si la iglesia local es
autónoma no debe organizarse con otras en algún tipo de alianza. Del Nuevo Testamento aprendemos que la iglesia local
es un rebaño particular (cf. Hech. 14:23) dirigido por sus propios ancianos (cf.
20:17,28; 1 Ped. 5:1-3), la única entidad para la acción colectiva, la única organización
de Cristo para hacer la obra (cf. Hech. 2:42; 13:1-3; 1 Tim. 3:15). No
obstante, en los primeros siglos surgió una distinción artificial entre los
términos “obispo” y “anciano”, y luego una la elevación de los obispos por
sobre los ancianos, lo cual allanó el camino a la elevación de los obispos
metropolitanos por sobre los líderes de las áreas más pequeñas, lo cual produjo
el papado. Siguiendo el modelo de Roma, todas las
denominaciones de la llamada cristiandad son agrupaciones de iglesias, subordinadas
a la supervisión y control de un gobierno terrenal. Así también, cuando
iglesias de Cristo se enlazan para hacer alguna obra conjunta rinden su autonomía,
conformando una asociación de iglesias supervisadas bajo una autoridad común.
Algo desconocido en el Nuevo Testamento.
Conclusión
Cuando alguna iglesia invita a otras a unirse para
alguna obra conjunta, está invitando a desobedecer. Cuando iglesias acuden a
esa invitación y deciden enlazarse, han decidido desobedecer. Así nace una iglesia
patrocinadora, y con ella la supervisión y el control. En la Biblia leemos de una organización de
Cristo para hacer la obra, la iglesia local (ej. Fil. 1:1). Pero, no leemos de
alguna alianza de las iglesias de Cristo.