¿Qué es la iglesia universal?



Por Josué I. Hernández

 
A pesar de coincidir en asuntos básicos, como son el plan de salvación, la cena del Señor, la colecta dominical, la adoración sin instrumentos mecánicos de música, etc., no son pocos los hermanos que abogan por unir a las iglesias locales corporativamente. Estos hermanos están descontentos con el diseño de Cristo revelado en el Nuevo Testamento, y están copiando el patrón de las denominaciones. Estos hermanos creen que la iglesia universal es una corporación de iglesias, de iglesias enlazadas en comunión orgánica, las cuales pueden trabajar en proyectos conjuntos. Todo esto nos hace pensar sobre la naturaleza de la iglesia universal. 
 
La noción de que la iglesia universal es una alianza de iglesias locales es una idea del denominacionalismo. Las denominaciones religiosas son corporaciones de iglesias, o alianzas de iglesias. Por lo tanto, cuando hermanos trabajan para organizar a las iglesias locales imitan el modelo denominacional.
 
De la Biblia aprendemos que la iglesia universal está conformada por todos los obedientes al evangelio, no por iglesias locales: “sobre esta roca edificaré mi iglesia” (Mat. 16:18). “Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos” (Hech. 2:47).
 
En el Nuevo Testamento, el sustantivo “iglesia” nunca es usado como sinónimo de “alianza de congregaciones” o “iglesias enlazadas” para alguna obra colectiva. En su lugar, aprendemos que los obedientes al evangelio son añadidos por Cristo a su iglesia, y que esta iglesia es un cuerpo de individuos salvos sujetos a Cristo (cf. Hech. 2:41,47; Ef. 5:23; Col. 1:18; Heb. 12:23).
 
Si la iglesia universal está compuesta de iglesias locales, necesitará presidentes, líderes, o jefes, es decir, necesitará organización terrenal para estructurar el trabajo corporativo. Pero, ¿vemos tal organización, cargos y obligaciones en el Nuevo Testamento? He ahí el pecado de enlazar a las iglesias de Cristo y de asociarlas en convenciones, pactos y acuerdos a nivel de hermandad.
 
El asunto es sencillo. La iglesia universal no tiene alguna obra colectiva que hacer, no está organizada para eso, ni es responsable de alguna obra corporativa.