La Biblia y la sexualidad



Por Josué I. Hernández

 
¿Cuál es la fuente de información para el comportamiento sexual correcto? Si Dios no existe y el universo es producto de la casualidad, somos un accidente entre muchos otros, no hay ni bien ni mal, y no hay forma de distinguir algún comportamiento sexual que sea correcto. En el escenario naturalista no existe un estándar moral absoluto. Sin embargo, hay buenas razones para creer en la existencia de Dios y en su revelación (Heb. 1:1,2). Dios es el estándar para el comportamiento correcto (cf. 1 Ped. 1:15,16).
 
La creación indica un creador, el efecto una causa, el diseño un diseñador, y las leyes un legislador. Dios ha dado testimonio de su existencia (Hech. 14:17) por medio de las cosas hechas por él (cf. Rom. 1:20; Sal. 19:1), y se ha revelado en Jesucristo (cf. Jn. 1:18) quien nos ilumina con su evangelio (Jn. 8:12; Hech. 26:18; Ef. 5:13,14).
 
Entendiendo que la revelación de Dios nos concede “todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad” (2 Ped. 1:3), podemos fundamentar nuestras convicción y comportamiento sexuales en la enseñanza de la Biblia.
 
Pero, si evitamos los textos bíblicos que mencionan la sexualidad, o invalidamos su significado y aplicaciones, nos encontraremos totalmente incapaces y desarmados en la batalla contra Satanás y sus artimañas (2 Cor. 2:11; Ef. 6:11).
 
Piénselo detenidamente. Si Dios es el diseñador de los seres humanos, y el creador de la sexualidad, podemos asumir con total confianza que Dios sabe cómo funcionamos y lo que necesitamos (cf. Sal. 119:11). Entonces, no deberíamos sentir vergüenza cuando Dios nos enseña acerca de aquello que no se avergonzó en crear.
 
Solo el conocimiento y aprecio por la sexualidad tal como ha sido creada por Dios, permitirá distinguir la monstruosa perversión de la sexualidad practicada por el mundo. No obstante, si los padres limitan su conocimiento, y el de sus hijos, a la llamada “educación sexual” de la clase de biología, o ni siquiera quieren saber de los órganos relacionados con el placer sexual y la reproducción, ¿cómo pueden esperar que sus hijos no caigan víctimas de las artimañas del diablo?
 
Si estamos siendo bombardeados con los conceptos más distorsionados sobre el sexo, por todos los medios y en todos los lugares, pero no estamos estudiando y enseñando sobre el sexo a la luz de las sagradas Escrituras, ¿con qué convicciones resistiremos el llamado a las experiencias sexuales pecaminosas?