¿Cuál es la fuente de información para el
comportamiento sexual correcto? Si Dios no existe y el universo es producto de
la casualidad, somos un accidente entre muchos otros, no hay ni bien ni mal, y no
hay forma de distinguir algún comportamiento sexual que sea correcto. En el
escenario naturalista no existe un estándar moral absoluto. Sin embargo, hay
buenas razones para creer en la existencia de Dios y en su revelación (Heb.
1:1,2). Dios es el estándar para el comportamiento correcto (cf. 1 Ped. 1:15,16). La creación indica un creador, el efecto una
causa, el diseño un diseñador, y las leyes un legislador. Dios ha dado
testimonio de su existencia (Hech. 14:17) por medio de las cosas hechas por él
(cf. Rom. 1:20; Sal. 19:1), y se ha revelado en Jesucristo (cf. Jn. 1:18) quien
nos ilumina con su evangelio (Jn. 8:12; Hech. 26:18; Ef. 5:13,14). Entendiendo que la revelación de Dios nos
concede “todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad” (2 Ped.
1:3), podemos fundamentar nuestras convicción y comportamiento sexuales en la
enseñanza de la Biblia. Pero, si evitamos los textos bíblicos que
mencionan la sexualidad, o invalidamos su significado y aplicaciones, nos
encontraremos totalmente incapaces y desarmados en la batalla contra Satanás y
sus artimañas (2 Cor. 2:11; Ef. 6:11). Piénselo detenidamente. Si Dios es el diseñador
de los seres humanos, y el creador de la sexualidad, podemos asumir con total
confianza que Dios sabe cómo funcionamos y lo que necesitamos (cf. Sal. 119:11). Entonces, no
deberíamos sentir vergüenza cuando Dios nos enseña acerca de aquello que no se
avergonzó en crear. Solo el conocimiento y aprecio por la sexualidad
tal como ha sido creada por Dios, permitirá distinguir la monstruosa perversión
de la sexualidad practicada por el mundo. No obstante, si los padres limitan su
conocimiento, y el de sus hijos, a la llamada “educación sexual” de la clase de
biología, o ni siquiera quieren saber de los órganos relacionados con el placer
sexual y la reproducción, ¿cómo pueden esperar que sus hijos no caigan víctimas
de las artimañas del diablo? Si estamos siendo bombardeados con los
conceptos más distorsionados sobre el sexo, por todos los medios y en todos los
lugares, pero no estamos estudiando y enseñando sobre el sexo a la luz de las
sagradas Escrituras, ¿con qué convicciones resistiremos el llamado a las experiencias sexuales pecaminosas?