Lo mejor a pesar de lo poco


 
Por Josué I. Hernández

 
Solemos buscar lo que creemos “mejor para la familia”, y no queremos conformarnos con lo que nos parece menor o común: “Nuestra familia se merece lo mejor”. No queremos lo “poco”, porque pensamos que “lo mejor” se encuentra en la abundancia, en lo “mucho”. Sin embargo, las mejores cosas las podemos disfrutar a pesar de lo poco. Lo mejor está al alcance de todos.
 
En el libro Proverbios, Dios señala varios contrastes entre lo poco y lo mucho, lo escaso y lo abundante. En cada uno de estos contrastes uno se queda preguntando, ¿de qué sirve lo mucho si no tenemos lo mejor? Estos pasajes no condenan la abundancia, solamente señalan su limitación, y abren nuestros ojos a las mejores cosas que el dinero no puede comprar. Veamos algunos ejemplos:
 
 
El temor de Jehová. “Mejor es lo poco con el temor de Jehová, que el gran tesoro donde hay turbación” (Prov. 15:16).
 
El amor. “Mejor es la comida de legumbres donde hay amor, que de buey engordado donde hay odio” (Prov. 15:17).
 
La justicia. “Mejor es lo poco con justicia que la muchedumbre de frutos sin derecho” (Prov. 16:8).
 
El dominio propio. “Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad” (Prov. 16:32).
 
La paz. “Mejor es un bocado seco, y en paz, que casa de contiendas llena de provisiones” (Prov. 17:1).
 
Que estos ejemplos nos motiven a buscar las mejores cosas, a luchar por ellas, y a fomentarlas en el hogar. Cada integrante de la familia debe enfocarse por la fe en lo más básico, “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová” (Prov. 1:7).