Cree en el Señor y serás salvo



Por Josué I. Hernández

 
Cuando el carcelero preguntó: “Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?” (Hech. 16:30), Pablo y Silas le respondieron: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa” (Hech. 16:31). Detengámonos a pensar en esto. Una cosa es decirle a alguien que simplemente crea, que confíe, pero otra cosa muy distinta es decirle qué es lo que debe creer. ¿Nota la diferencia? Le dijeron que debía creer en el Señor Jesucristo, y le ayudaron a creer en él (v.32). Por lo tanto, la predicación del evangelio era imprescindible (cf. Hech. 15:7; Rom. 10:17).
 
Piénselo detenidamente. Si el carcelero y su familia fueron salvos cuando le dijeron que creyera (v.31), fueron salvos antes de oír el evangelio (v.32). Sin embargo, nadie será salvo sin el evangelio (cf. Rom. 1:5,16; 10:16; 2 Tes. 1:8,9).
 
Al oír “la palabra del Señor”, el carcelero y su familia fueron bautizados inmediatamente, “en aquella misma hora de la noche” (Hech. 16:33). Pablo y Silas entendían que el bautismo del carcelero y su familia era imprescindible. Esto nos hace pensar. ¿Qué condición hay en el evangelio de Cristo para ser bautizados con tal rapidez? El Señor Jesucristo había dicho: “El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado” (Mar. 16:16). ¡He ahí la urgencia! ¡El perdón de pecados no se posterga (cf. Mat. 26:28; Hech. 2:38,41; 22:16; Apoc. 1:5)!
 
Había ocurrido un terremoto, el carcelero había pasado por una conmoción emocional y por poco se suicida, las heridas de Pablo y Silas requerían mayor atención, el horario era inconveniente, toda la familia del carcelero estaba involucrada, sin embargo, la unión con Cristo en el bautismo no podía postergarse (cf. Gal. 3:26,27; Col. 2:12,13; 3:1; Rom. 6:4-8).

Luego de haber obedecido al evangelio (cf. Rom. 10:16; 2 Tes. 1:8; 1 Ped. 4:17), la Biblia dice que el carcelero y su familia se regocijaron, porque habían creído a Dios, y se regocijó con toda su casa de haber creído a Dios(Hech. 16:34).