Por Josué I. Hernández
Luego de haber obedecido al evangelio (cf. Rom. 10:16; 2 Tes. 1:8; 1 Ped. 4:17), la Biblia dice que el carcelero y su familia se regocijaron, porque habían creído a Dios, “y se regocijó con toda su casa de haber creído a Dios” (Hech. 16:34).
